Algo de música...

lunes, 7 de abril de 2014

Bicicleta

Morir viviendo y quedarme muerta mientras tú vives. No son buenos ni los días ni las noches. Me está invadiendo la rabia, la sospecha de que es locura esto que siento. El pensamiento de que todo me da igual, pero a la vez me importa tanto... Cada vez ganando menos y con menos ganas, porque es inútil ganar si prefieres perder. Es decir, siempre pasa igual, siempre pierdo, pero porque te dejo ganar. Te lo mereces más que yo, aunque quizás no lo merezcas.

¿Pero, qué mas da? Si aunque viva voy a morir. Si aunque siga voy a parar, y aunque camine me voy a caer. Porque, como dijo Einstein, la vida es como una bicicleta: hay que seguir pedaleando para mantener el equilibrio. Pero, querido Einstein, no vas a poder pedalear el resto de tu vida. ¿Y cuando haya cuestas elevadas? Quizás tengas que seguir de pie, empujando la bicicleta (la vida) con tu propia fuerza. Aunque te quedes sin ella. Aunque no tengas ganas. ¿Y cuando no consigas frenar a tiempo y tengas un accidente? ¿También vas a seguir pedaleando? Quizás me equivoque, pues tú eres un hombre sabio, y yo tan sólo soy un alma perdida. Pero no soy inexperta en esto de andar en bicicleta, por tanto, quizás ambos tengamos razón. O quizás los dos nos equivoquemos. ¿Quién sabe? Quizás la vida no se parezca a una bicicleta, sino a la vida misma.

Por ahora vamos a seguir viviendo, no nos queda otra, pero necesito buscar una bicicleta que se adapte más a mí. Y no la encuentro. Buscaría en tu mundo, donde estás tú ahora, pero todavía no me atrevo. Quizás más tarde. Por ahora voy a seguir pedaleando aunque con cada metro ardan mis piernas de dolor.

A.F.

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