Algo de música...

martes, 25 de marzo de 2014

No es un poema triste

Porque el tiempo olvida, 
y a mí me han olvidado con el tiempo.
Al final de mi partida,
me dejé llevar por el viento.
Así fue mi llegada
al mundo que está más dentro.
Más dentro de mi vida,
en el lugar en que nunca miento.

Quizás fue la vida misma,
la que me hizo morir viviendo.
La que me hizo perder la crisma,
y consiguió que me acabara rindiendo.
Aunque quizás no fue la vida misma,
quizás esté enloqueciendo.
Eso sí, he perdido el carisma.
Y en mi propio mar me estoy hundiendo.

¿Queda alguien que quiera ayudarme?
No creo, a nadie le importa.
¿A alguien le importa que empiece a aislarme?
Claro que no, pues mi presencia nada aporta.
¿Quién me pide ayuda y me obliga a quedarme?
Si mi compañía a nadie reconforta.
¿Quiere alguien emplear su tiempo en escucharme?
Claro que no, la vida es demasiado corta.

Aunque me he dado cuenta,
de que no es un poema triste.
Que por que mi vida sea lenta,
no debo dejar de reírme con cada mal chiste.
Y aunque en mi mente siempre haya tormenta,
la felicidad a veces de color oscuro viste.
Que tengo que intentar estar más contenta,
y no perderme por un despiste.

A.F.

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